A merced del hampa

Mayra Alejandra y doña Consuelo se convirtieron en víctimas del acuartelamiento de los elementos de la Policía Preventiva en Matamoros, quienes no está saliendo a las calles a realizar sus labores debido a que lo tienen prohibido por disposiciones federales. Y aunque se supone que el Ejército debería estar vigilando las calles, en realidad se ocupan en otras tareas.

 

Agustín Lozano
Matamoros, Tamps.

 

Mayra Alejandra Garza Chávez y doña Consuelo García de González son víctimas inocentes del acuartelamiento policiaco en Matamoros. La primera: una jovencita en la flor de la juventud y la segunda una ancianita dedicada al hogar, residente en  un barrio donde tradicionalmente viven adultos mayores.


Mayra Alejandra trabajaba para costearse sus estudios en un negocio de regalos ubicado en el centro de la ciudad, por la calle Sexta. Hasta allí llegaron un lunes primero de Agosto del 2011 unos delincuentes quienes con una enorme piedra acabaron con la vida y sueños de “La Cuata”, como era conocida Mayra Alejandra por sus amigos y familiares.


Doña Consuelo era madre de la secretaria de Desarrollo Económico de Tamaulipas, Mónica González García y del ex candidato a diputado local, Raúl César González. El 3 de noviembre pasado, la mujer de la tercera edad falleció en el interior de su casa ubicada en la colonia San Francisco después de que unos ladrones ingresaran al domicilio y la sometieran.


Mayra Alejandra Garza fue la primer víctima y doña Consuelo la última y todo porque barrios, colonias y el centro de la ciudad están a merced del hampa, luego de que los primeros días de enero del 2011 los agentes de Seguridad Pública de Matamoros fueran acuartelados y sus armas retiradas por elementos del Ejército Mexicano.  


Los policías que quieran seguir trabajando tienen que pasar pruebas de control y confianza, pero eso nunca ocurrió y ya llevan casi 3 años acuartelados. Apenas un grupo de 80 elementos de los 700 que existen, tuvieron el valor de ir a Ciudad Victoria a someterse a las pruebas y evaluaciones.


Mientras tanto la ciudad permanece en el total abandono y a merced del hampa.


Tras el acuartelamiento, llegaron a Matamoros una veintena de militares a bordo de modernas y nuevas patrullas con el logo de Seguridad Publica Estatal, sin embargo ellos no atienden delitos del fuero común.


Desde la llegada de los llamados “polimilitares”, el número de detenciones bajó de manera estrepitosa y los delincuentes tomaron la ciudad como suya. La primer víctima fue Mayra Alejandra Garza, cuyo crimen conmovió a la ciudad, pues era una estudiante que se puso a trabajar para costearse sus estudios, ya que quería ser maestra o abogada.


Sus sueños de ser docente o defender a los desprotegidos fueron truncados por un ladrón y a más de dos años de los trágicos hechos, nadie sabe nada de él o los asesinos.


Lily Garza Chávez, hermana de Mayra Alejandra, con voz entrecortada dice: “mi hermana era una súper mujer a pesar de sus 19 años, era la defensora de todos y era la que le ponía alegría a nuestras vidas, el día del crimen sin duda alguna ha sido el más doloroso de nuestra historia”.


Lily relató que Mayra Alejandra tiene una hermana gemela, le gustaba bailar y modelar y su libro favorito era: “A orillas del río piedra me senté y lloré” del escritor Paulo Coelho, mismo que leyó al menos cuatro veces.


“Su comida preferida era el sushi y los chocolates Ferrero Rocher, aunque estos últimos se los prohibieron porque ella nació con una deficiencia cardiaca y los doctores le daban pocas esperanzas de vida. Tras ser operada en la Ciudad de México salió completamente sana y Dios nos la presto 19 años”, expresó.


Mayra Alejandra estudiaba en la preparatoria “Juan José de la Garza” y tenía una beca artística que perdió en segundo año, por lo que ya no pudo continuar con sus estudios.

 


Fue por ello que se tuvo que poner a trabajar en el negocio de la mamá de una amiga de la prepa, denominado “Arreglos Rangel”, donde ocurrieron los trágicos hechos.


Tras el homicidio sus hermanos elaboraron una imagen de Mayra Alejandra con unas alas de ángel. Rápidamente la fotografía se popularizó en Matamoros al grado de que el día del sepelio de la joven, las personas que acudieron lo hicieron vistiendo de blanco.


Ese día frascos de cristal con agua y arena de la playa Bagdad fueron depositados en el ataúd como preciadas ofrendas.


“A mi hermana le encantaba ir a la playa le fascinaba ella podía ir a la playa dos o 3 veces a la semana ella era muy feliz y decidimos sepultarla junto con la arena y el agua de mar de la playa Bagdad” dijo Lily Garza.


En el ataúd también colocaron una almohada en forma de bota de Hanna Montana, un rosario, una medalla de San Benito, cartas de sus amigas y amigos y una foto de su abuelita, a quien no conoció en vida.


“A mi hermana no le gustaba dormir sin calcetas, pedimos de favor que le colocaran en sus pies unas calcetas y así se fue a la tumba, para cerrar además de soltar sobre la tumba flores blancas también decidimos soltar globos blancos que surcaron el cielo como un último adiós”, indicó.


Las hermanas Garza eran muy cercanas del fallecido locutor Beto Meza y cuando su amigo murió Alejandra dijo: “Los ángeles siempre regresan al cielo”, fue por ello que tras el asesinado de Mayra Alejandra decidieron elaborar la fotografía de las alas.

 

 

‘QUE SE PONGAN A TRABAJAR’

 

El director de la Cámara de Comercio de Matamoros, Abraham Rodríguez Padrón, denunció que la ciudadanía está completamente desprotegida y a merced del hampa ante la falta de policías en las calles.


“Necesitamos que los tres niveles de gobierno se pongan de acuerdo y reactiven la Dirección de Seguridad Pública, porque no puede ser posible que Matamoros, con más de 500 colonias y más de 600 mil habitantes, tenga sólo 40 ‘polimilitares’ cuya labor no es precisamente la de prevenir el delito” acotó.


Reconoció que no hay cifras de robos y asaltos porque el Ministerio Público sólo actúa cuando el afectado presenta una querella y cientos de delitos no son denunciados.


Lamentó que en este momento haya un vacío en la seguridad pública que se demuestra con la falta de atención a las denuncias que se reportan en el teléfono 066.


“Hoy en día los delincuentes asaltan comercios, roban a los ancianos a su antojo y no hay nadie que los detenga, prueba de ello es la muerte de doña Consuelo y la primer víctima de todo esto fue precisamente dentro de un comercio” expresó.


El director de los comerciantes organizados demandó a los gobiernos municipal, estatal y federal, garantizar la seguridad pública, pues cuando alguien muere por la falta de vigilancia, la responsabilidad recae en la autoridad.

 

 

LA TRAGEDIA DE DOÑA CONSUELO

 

El asesinato de doña Consuelo García estremeció a los matamorenses, pues la muerte la tomó por sorpresa cuando descansaba en un domingo que parecía tranquilo y apacible y en el que jamás pensó que unos delincuentes acabarían con su vida.


Ese día la mujer descansaba en su casa de la colonia San Francisco ya que había estado enferma, cuando de pronto unos delincuentes entraron a su casa y al encontrarla despierta, la amarraron, provocando que sufriera un infarto por el susto.


Doña Consuelo vivía en una de las colonias más apacibles de la ciudad, la San Francisco, que es además una de las más antiguas de Matamoros. En ella viven cientos parejas adultas, ancianas o viudas.

 


El lunes 4 de noviembre el cuerpo de doña Consuelo fue encontrado maniatado y la casa presentaba claros indicios de que los ladrones actuaron con tranquilidad en una colonia donde supuestamente siempre reinaba la calma.


El crimen estremeció a toda la clase política de Tamaulipas, pues doña Consuelo era mamá de la secretaria de Economía estatal, Mónica González García, y del ex secretario del Trabajo, Raúl César González García.


El homicidio también generó estupor pues muchas personas de la tercera edad viven colonias que ante la falta de elementos de Seguridad Pública, están a merced de la delincuencia.


Una semana después de los trágicos hechos se detuvo al presunto homicida, un hombre originario de Tampico con antecedentes penales y que había estado recluido en el penal de Matamoros. Al momento de su arresto, el hombre tenía en su poder el teléfono celular y un dije de oro de doña Consuelo.


La Policía Ministerial lo identificó como José Luis Macías García y lo puso a disposición del ministerio público.


La regidora Ana Laura Alvarez Rojas, comisionada en el área de Seguridad Pública, lamento los dos decesos y reconoció que en estos momentos las autoridades carecen de un mapa delincuencial para determinar dónde se requiere brindar mayor seguridad a la ciudadanía.


“Lamentablemente solo tenemos 40 policías estatales acreditados para brindar seguridad, son muy pocos pero confiamos en que los policías que actualmente que están acuartelados se sometan a los exámenes de control y confianza para que puedan tener policías confiables y que regresen a cuidar a la ciudadanía” señaló.


Recomendó a las personas mayores no salir de sus domicilios y no revelar que viven solos, además de asegurarse de retirar rápidamente la correspondencia que llega a sus hogares, para no mostrar que hay casas solas.


Alvarez Rojas expresó que ya enviaron a exámenes de control y confianza a unos 200 policías de los casi 700 que actualmente están acuartelados y que desde hace casi tres años cobran sin hacer sus funciones.


“Los policías no tienen armas, ni patrullas para realizar su trabajo y lo único que pueden hacer es presentar sus exámenes en Ciudad Victoria para que los acrediten y puedan regresar a las calles y brindar seguridad y tranquilidad a la ciudadanía de Matamoros”, dijo.


Hasta el momento de los 200 policías que ya presentaron sus exámenes, ninguno ha sido acreditado como Policía Estatal y los resultados todavía se mantienen en secreto pues no han sido entregados a la autoridad municipal.


Los demás policías que no quieran someterse a los exámenes de control y confianza causaran baja y serán liquidados, pues representan una carga para el municipio de Matamoros y mientras eso ocurre la ciudadanía sigue a merced del hampa.

 

Mientras tanto, miles de residentes de Matamoros siguen a merced de los delincuentes, que han sabido aprovechar que en las calles no existe la vigilancia que les impida robar y matar de manera impune.

 

 

 

 

 

 

 

 

 
Contralínea Tamaulipas No.97 - Enero 2014

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